En este sagrado espacio compartiremos los infinitos beneficios de este maravilloso Arte Marcial que despierta nuestra magia interior
viernes, 28 de agosto de 2020
TAI CHI, BÁLSAMO Y RESPIRO EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS.
domingo, 19 de febrero de 2017
Permíteme que me presente...
¡Hola!
Permíteme que me presente: Me llamo Tai Chi, soy de la familia de las Artes Marciales, de la rama de las Artes Marciales Internas. Nací en China sobre el siglo XV d. C., cuando un sabio llamado Chang San Feng contemplaba en el exterior de su monasterio una grulla luchando con una serpiente. Al ver lo diferentes que eran sus energías, y con sus sabios conocimientos sobre Taoísmo y Artes Marciales creó los principios de mi largo camino.
Procedo de la familia del Tao Yun (Siglo III a. C.) unos ejercicios Taoístas que unen movimiento y respiración con fines de salud física y espiritual.
Mi desarrollo se ha ido influenciando por otros sistemas de Artes Marciales, de adiestramiento espiritual y métodos curativos.
Mis influencias espirituales son el Budismo y el Taoísmo, y aún sigo evolucionando con los tiempos presentes, sin perder mi esencia espiritual y de cultivar cuerpo y mente.
Soy un Arte vivo, no estancado. Fluyo como el agua y soy flexible, igual que el bambú. Mis practicantes también se vuelven fluidos y flexibles como yo. Chang San Feng, mi padre, no dejó instrucciones fijas o "cuadradas" para mi práctica.
Tampoco es conveniente sólo aprenderme mirando vídeos o fotos. Es más bello aprenderme junto a un maestro, profesor o compañero de práctica. Con paciencia, persistencia y fluidez.
También me llaman "Danza Sagrada" y eso es muy bello, porque realmente estamos danzando con el alma, mente y cuerpo.
Estoy al alcance de todo el mundo, sin discriminaciones ni etiquetas. Me puedes empezar a practicar a cualquier edad, cuanto antes mejor, ya que así tu estado natural de salud se conserva y mejora con el paso del tiempo.
Rompo barreras culturales y religiosas, fronteras y etiquetas.
Soy fácil de aprender, sólo requiero práctica diaria, ilusión y constancia.
¡Ah! Y no soy nada aburrido, aunque a algunos les pueda parecer así por mis movimientos lentos. Pero es al contrario, porque así la vida se aprecia más. Además, estos lentos y armoniosos movimientos nos procuran un ejercicio intenso.
Cultivo la Paz, la Paciencia e incluso el Amor. Y te hago recordar que tienes magia de verdad. Dame la oportunidad de entrar en tu vida...
jueves, 28 de abril de 2016
Respirar... El milagro de la vida
Una de las múltiples cualidades del Tai-Chi es la regulación de la respiración, que en todo momento va unida a los movimientos como el río que fluye continuo. El milagro de nuestra bella existencia.
La respiración debe ser en todo momento lenta, profunda y relajada.
Se puede decir que con el Tai-Chi recordamos cómo respirar: normalmente utilizamos muy poco nuestra capacidad pulmonar. Cuando somos bebés, utilizamos el abdomen para inspirar y espirar, con lo que todo el aire inhalado va a los pulmones en toda su plenitud. El resultado es que respiramos sin ningún esfuerzo, con calma y serenidad.
El uso de la respiración natural (abdominal) nos procura una mejoría general, no sólo a nivel circulatorio, celular, etc., sino que, además, notamos una disminución paulatina del estrés y mayor calma y armonía interior.
Profundizando en el tema de la respiración, los maestros de Tai-Chi y Chi-Kung suelen decir que la respiración se ve influenciada por nuestras emociones. Y es cierto.
Si nos fijamos, cuando estamos enfadados o estresados nuestra respiración se vuelve más rápida y corta. Cuando estamos tristes, suspiramos. Y cuando estamos en calma, la respiración se vuelve más suave y uniforme.
En conclusión, para regular nuestra respiración, debemos regular primero nuestra mente y emociones. También podemos hacerlo al contrario, ya que, al regular nuestra respiración también podemos calmar nuestra mente, y nuestro espíritu.
A nivel corporal, una buena y correcta respiración llena nuestros pulmones completamente. Así el cerebro recibe un correcto suministro de oxígeno.
Al utilizar el diafragma para respirar, su movimiento permite un profundo masaje de los órganos internos.
¡Ojo! Respirar de forma profunda no significa llenar los pulmones al 100%. Eso haría que los pulmones y los músculos torácicos se tensaran demasiado y así no podríamos asimilar suficiente oxígeno. Respirando suave y relajadamente llegamos hasta un 80% de nuestra capacidad sin oprimir los pulmones, y así se mantienen relajados. Nosotros decimos que la inspiración debe hacerse como oliendo una flor.
En una clase de Tai-Chi le damos protagonismo a la respiración de principio a fin. Desde los estiramientos y calentamiento del principio, pasando por los ejercicios de Chi-Kung, hasta la práctica de la Tabla de Tai-Chi.
Con la práctica regular, podemos incorporar esta suave respiración natural a nuestra vida cotidiana, con lo que notaremos una gran mejoría en todos los niveles. ¡Y mejor humor y alegría de vivir!
Y como alguien me dijo una vez: "Cuando respiramos, elegimos vivir" ¿No es un milagro maravilloso?
¡A respirar!
jueves, 11 de febrero de 2016
TAI CHI, CULTIVAR LA CALMA Y LA SERENIDAD
Este artículo fue el segundo que publiqué en la revista de Reebok Sports Club La Finca, donde tengo el honor de trabajar. Lo compartimos? Con todo mi amor...
Cuando realizamos un ejercicio físico de mayor o menor intensidad, estamos acostumbrados a observar tan sólo los efectos de dicha actividad a nivel físico, es decir: músculos, huesos, incluso aparato circulatorio, tensión…
Pero con actividades como el Tai Chi, Yoga, etc., además de dichos beneficios, de los que hablé en un nº anterior de nuestra revista, cuando llevamos practicando algún tiempo, vamos dándonos cuenta de las otras “bondades” de nuestra práctica. No hay que olvidar que el Tai Chi, así como otras disciplinas “internas”, actúa a nivel holístico, es decir, sobre el cuerpo, la mente y el espíritu.
Por supuesto, lo primero que vamos a observar cuando practicamos Tai Chi es que descubrimos que nuestra respiración es superficial: llenamos muy poca capacidad pulmonar.
Cuando somos bebés, utilizamos el abdomen para inspirar y espirar, con lo que todo el aire inhalado para a los pulmones en toda su plenitud, y además lo hacemos sin ningún esfuerzo, con calma y con facilidad.
Los ejercicios de Chi Kung previos a la tabla de Tai Chi, y después los movimientos de dicha rutina, tienen un porcentaje muy elevado de trabajo respiratorio, ayudando a relajar la mecánica inspiración y espiración, y coordinando cada fase del movimiento con ellas.
La práctica diaria del Chi Kung (Trabajo Energético, traducido textualmente) que hacemos antes de la tabla en nuestras clases, y del Tai Chi después, nos devuelve el recuerdo de la respiración natural ( abdominal) y por ello, vamos percibiendo una mejora general, no solo de la respiración, además, del aparato circulatorio, a nivel celular (respiración celular), e incluso más profundamente, notamos una disminución paulatina del stress y una calma y armonía interna cada vez mayor (la práctica a nivel externo tiene efectos automáticos a nivel externo).
Por ello, es importante la práctica diaria del Tai Chi, preferiblemente por las mañanas, ya que, aparte de lo dicho anteriormente, nos prepara para las actividades diarias, las cuales afrontaremos con más alegría y paz.
LAS CLASES:
En nuestras clases, los movimientos de la tabla se procuran aprender uno a uno, con calma, para que cuando adquiramos suficiente soltura con ellos, podamos ser capaces de empezar a sentir la energía circulando por nuestro interior y comencemos a fluir con el movimiento y relajar los músculos, a la vez que aprendemos a utilizar los tendones, ligamentos y huesos.
Esto nos hace practicar de una manera más profunda a nivel de los canales energéticos.
A la vez, entramos en un estado meditativo gracias a que unificamos mente y cuerpo, lo que, a su vez, crea mayor concentración, puesto que nuestra mente no vaga de pensamiento en pensamiento. Incluso nuestras preocupaciones se disuelven gracias a la práctica regular.
También es importante, por lo dicho anteriormente que, por supuesto, memoricemos los movimientos a base de la práctica continua, y que el ritmo de dicha práctica sea lento y fluido, lo que, además de beneficiarnos física y mentalmente, nos permite adquirir paciencia, templanza y paz espiritual.
¡FUERA PRISAS!
Estamos acostumbrados a vivir con prisas y querer resultados de todo “ya mismo”, con lo que nos perdemos muchas cosas de nuestro entorno, no solo físico, sino también emocional y espiritual.
Ver crecer día a día a nuestros hijos, conocer mejor a las personas que más queremos, e incluso a nosotros mismos, es fruto de vivir la vida con más paciencia y calma, saboreando cada segundo.
Por cierto, cuídate más a ti mismo, conócete mejor, y quiérete como eres, y mágicamente todo tu entorno se transformará a mejor.
Que tengas una vida feliz y armoniosa.
