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viernes, 28 de agosto de 2020

TAI CHI, BÁLSAMO Y RESPIRO EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS.


  ¡Hola a todos! 
Son tiempos raros, en eso creo que estamos de acuerdo. Pero también, en circunstancias difíciles aparecen personas maravillosas dispuestas a tender una mano, igual que técnicas, terapias, etc., que nos ayudan a vivir con mejor calidad de vida y nos confortan. 
   Personalmente, descubrí el Tai Chi hace casi 18 años como regalo de cumpleaños de una amiga, y ha sido y es mi mayor aliado, mi medicina… y hasta mi profesión. 
   Como profesora de Tai Chi, me gusta enseñar desde mi perspectiva de practicante y alumna: lo que experimento, siento, y me hace bien, lo que aprendo (cosa que me encanta hacer cada día), la experiencia de conectar con mis maestros y compañeros, la humanidad de equivocarse y no ser “perfecto”… 
   Durante estos meses he practicado Tai Chi en el salón de mi casa, y me ha ayudado muchísimo a echar fuera los pensamientos negativos, me ha servido muy bien para mejorar mi respiración, a ganar movilidad, a estirar mi cuerpo, y mucho más. 
   También ha habido días en los que no he practicado nada, por las circunstancias que sea. Y eso también me ha hecho comparar, ya que me he llegado a sentir mal física, mental  e incluso espiritualmente. Por eso me encantaría compartir con vosotros los múltiples beneficios del Tai Chi y Chi Kung y cómo aplicarlos en estos tiempos de pandemia. 
RESPIRACIÓN ABDOMINAL: 
   Tanto el Tai Chi como el Chi Kung (sistema de movimientos y ejercicios respiratorios), nos ayudan a recordar que nuestra respiración natural es la Abdominal . Gracias a ella los pulmones se llenan de oxígeno hasta un 20 % más y se llenan mejor los lóbulos inferiores. Aprendemos a relajar todo el cuerpo, a quitarnos “vicios “ respiratorios, como elevar la cabeza o los hombros, lo que hace que nuestra respiración sea muy elevada y superficial. 
   Además, ya que necesitamos llevar la mascarilla durante mucho tiempo, aprender a respirar de forma abdominal nos ofrece los siguientes beneficios: 
• Respiramos de forma más pausada, inhalando y exhalando con más suavidad. El aire entra más fresco y además no se estanca. 
• Mitiga la ansiedad. 
• Nos resulta más fácil llevar la mascarilla puesta por prolongados periodos de tiempo. Al no estar la mayoría acostumbrados a usarlas, seguro que al principio nos causó dificultad respiratoria, incómoda y estrés.
• Esta respiración natural permite filtrar el oxígeno entrante a través de la mascarilla con más pausa. Nos ayuda a habituarnos a ella mientras sea necesaria. 

MEDITACIÓN EN MOVIMIENTO: 

   Al Tai Chi también se le llama “Meditación en Movimiento”, por la calma y el estado  meditativo que llegamos a alcanzar con su práctica. Además, logramos acallar la “mente mono” que parlotea continuamente y nos perturba con insistentes y continuos pensamientos. La ansiedad y los miedos poco a poco se alejan y conseguimos equilibrio calma y paz. 

¡FUERA ESTRÉS! 
 Debido a los momentos tan difíciles que vivimos, podemos sufrir estrés. Si estamos trabajando o vamos a incorporarnos en breve a nuestra actividad laboral de nuevo, es fácil que surja miedo al contagio, etc. 
   El Tai Chi y el Chi Kung nos ayudan a disipar miedos, angustias y a sanar el estrés. 
Además, la práctica en grupo con compañeros de trabajo (por supuesto con distancia de seguridad), es muy recomendable ya que aporta unión, nos ayuda a rendir mejor, etc. 
   Éstos son solamente algunos de los múltiples beneficios del Tai Chi Kung, maravillosas prácticas.
Te invito a acompañarme cada semana en mis clases en Centros Culturales y de Mayores del Ayuntamiento de Madrid y Pozuelo de Alarcón, REEBOK Sports Club La Finca, y encantada me desplazo a tu empresa, local, asociación, etc., para compartir mis clases. 
¡FELIZ VIDA! ❤
María Ángeles Pellín Jurado. Profesora de Tai Chi titulada por el Departamento de Disciplinas Asociadas de la Federación Madrileña de Karate. Reconocida por la Consejería de Deportes de la Comunidad de Madrid. 

domingo, 19 de febrero de 2017

Permíteme que me presente...

¡Hola!
Permíteme que me presente: Me llamo Tai Chi, soy de la familia de las Artes Marciales, de la rama de las Artes Marciales Internas. Nací en China sobre el siglo XV d. C., cuando un sabio llamado Chang San Feng contemplaba en el exterior de su monasterio una grulla luchando con una serpiente. Al ver lo diferentes que eran sus energías, y con sus sabios conocimientos sobre Taoísmo y Artes Marciales creó los principios de mi largo camino.
   Procedo de la familia del Tao Yun  (Siglo III a. C.) unos ejercicios Taoístas que unen movimiento y respiración con fines de salud física y espiritual.
   Mi desarrollo se ha ido influenciando por otros sistemas de Artes Marciales, de adiestramiento espiritual y métodos curativos.
   Mis influencias espirituales son el Budismo y el Taoísmo, y aún sigo evolucionando con los tiempos presentes, sin perder mi esencia espiritual y de cultivar cuerpo y mente.
   Soy un Arte vivo, no estancado. Fluyo como el agua y soy flexible, igual que el bambú. Mis practicantes también se vuelven fluidos y flexibles como yo. Chang San Feng, mi padre, no dejó instrucciones fijas o "cuadradas" para mi práctica.
   Tampoco es conveniente sólo aprenderme mirando vídeos o fotos. Es más bello aprenderme junto a un maestro, profesor o compañero de práctica. Con paciencia, persistencia y fluidez.
   También me llaman "Danza Sagrada" y eso es muy bello, porque realmente estamos danzando con el alma, mente y cuerpo.
   Estoy al alcance de todo el mundo, sin discriminaciones ni etiquetas. Me puedes empezar a practicar a cualquier edad, cuanto antes mejor, ya que así tu estado natural de salud se conserva y mejora con el paso del tiempo.
Rompo barreras culturales y religiosas, fronteras y etiquetas.
   Soy fácil de aprender, sólo requiero práctica diaria, ilusión y constancia.
   ¡Ah! Y no soy nada aburrido, aunque a algunos les pueda parecer así por mis movimientos lentos. Pero es al contrario, porque así la vida se aprecia más. Además, estos lentos y armoniosos movimientos nos procuran un ejercicio intenso.
   Cultivo la Paz, la Paciencia e incluso el Amor. Y te hago recordar que tienes magia de verdad. Dame la oportunidad de entrar en tu vida...

jueves, 28 de abril de 2016

Respirar... El milagro de la vida

   Una de las múltiples cualidades del Tai-Chi es la regulación de la respiración, que en todo momento va unida a los movimientos como el río que fluye continuo. El milagro de nuestra bella existencia.
   La respiración debe ser en todo momento lenta, profunda y relajada.
   Se puede decir que con el Tai-Chi recordamos cómo respirar: normalmente utilizamos muy poco nuestra capacidad pulmonar. Cuando somos bebés, utilizamos el abdomen para inspirar y espirar, con lo que todo el aire inhalado va a los pulmones en toda su plenitud. El resultado es que respiramos sin ningún esfuerzo, con calma y serenidad.
   El uso de la respiración natural (abdominal) nos procura una mejoría general, no sólo a nivel circulatorio, celular, etc., sino que, además, notamos una disminución paulatina del estrés y mayor calma y armonía interior.
   Profundizando en el tema de la respiración, los maestros de Tai-Chi y Chi-Kung suelen decir que la respiración se ve influenciada por nuestras emociones. Y es cierto.
   Si nos fijamos, cuando estamos enfadados o estresados nuestra respiración se vuelve más rápida y corta. Cuando estamos tristes, suspiramos. Y cuando estamos en calma, la respiración se vuelve más suave y uniforme.
   En conclusión, para regular nuestra respiración, debemos regular primero nuestra mente y emociones. También podemos hacerlo al contrario, ya que, al regular nuestra respiración también podemos calmar nuestra mente, y nuestro espíritu.
   A nivel corporal, una buena y correcta respiración llena nuestros pulmones completamente. Así el cerebro recibe un correcto suministro de oxígeno.
   Al utilizar el diafragma para respirar, su movimiento permite un profundo masaje de los órganos internos.
   ¡Ojo! Respirar de forma profunda no significa llenar los pulmones al 100%. Eso haría que los pulmones y los músculos torácicos se tensaran demasiado y así no podríamos asimilar suficiente oxígeno. Respirando suave y relajadamente llegamos hasta un 80% de nuestra capacidad sin oprimir los pulmones, y así se mantienen relajados. Nosotros decimos que la inspiración debe hacerse como oliendo una flor.
   En una clase de Tai-Chi le damos protagonismo a la respiración de principio a fin. Desde los estiramientos y calentamiento del principio, pasando por los ejercicios de Chi-Kung, hasta la práctica de la Tabla de Tai-Chi.
   Con la práctica regular, podemos incorporar esta suave respiración natural a nuestra vida cotidiana, con lo que notaremos una gran mejoría en todos los niveles. ¡Y mejor humor y alegría de vivir!
Y como alguien me dijo una vez: "Cuando respiramos, elegimos vivir" ¿No es un milagro maravilloso?
¡A respirar!

jueves, 11 de febrero de 2016

TAI CHI, CULTIVAR LA CALMA Y LA SERENIDAD

Este artículo fue el segundo que publiqué en la revista de Reebok Sports Club La Finca, donde tengo el honor de trabajar. Lo compartimos? Con todo mi amor...

Cuando realizamos un ejercicio físico de mayor o menor intensidad, estamos acostumbrados a observar tan sólo los efectos de dicha actividad a nivel físico, es decir: músculos, huesos, incluso aparato circulatorio, tensión…
   Pero con actividades como el Tai Chi, Yoga, etc., además de dichos beneficios, de los que hablé en un nº anterior de nuestra revista, cuando llevamos practicando algún tiempo, vamos dándonos cuenta de las otras “bondades” de nuestra práctica. No hay que olvidar que el Tai Chi, así como otras disciplinas “internas”, actúa a nivel holístico, es decir, sobre el cuerpo, la mente y el espíritu.
   Por supuesto, lo primero que vamos a observar cuando practicamos Tai Chi es que descubrimos que nuestra respiración es superficial: llenamos muy poca capacidad pulmonar.
Cuando somos bebés, utilizamos el abdomen para inspirar y espirar, con lo que todo el aire inhalado para a los pulmones en toda su plenitud, y además lo hacemos sin ningún esfuerzo, con calma y con facilidad.
Los ejercicios de Chi Kung previos a la tabla de Tai Chi, y después los movimientos de dicha rutina, tienen un porcentaje muy elevado de trabajo respiratorio, ayudando a relajar la mecánica inspiración y espiración, y coordinando cada fase del movimiento con ellas.
   La práctica diaria del Chi Kung (Trabajo Energético, traducido textualmente) que hacemos antes de la tabla en nuestras clases, y del Tai Chi después, nos devuelve el recuerdo de la respiración natural ( abdominal) y por ello, vamos percibiendo una mejora general, no solo de la respiración, además, del aparato circulatorio, a nivel celular (respiración celular), e incluso más profundamente, notamos una disminución paulatina del stress y una calma y armonía interna cada vez mayor (la práctica a nivel externo tiene efectos automáticos a nivel externo).
   Por ello, es importante la práctica diaria del Tai Chi, preferiblemente por las mañanas, ya que, aparte de lo dicho anteriormente, nos prepara para las actividades diarias, las cuales afrontaremos con más alegría y paz.
LAS CLASES:
En nuestras clases, los movimientos de la tabla se procuran aprender uno a uno, con calma, para que cuando adquiramos suficiente soltura con ellos, podamos ser capaces de empezar a sentir la energía circulando por nuestro interior y comencemos a fluir con el movimiento y relajar los músculos, a la vez que aprendemos a utilizar los tendones, ligamentos y huesos.
   Esto nos hace practicar de una manera más profunda a nivel de los canales energéticos.
A la vez, entramos en un estado meditativo gracias a que unificamos mente y cuerpo, lo que, a su vez, crea mayor concentración, puesto que nuestra mente no vaga de pensamiento en pensamiento.  Incluso nuestras preocupaciones se disuelven gracias a la práctica regular.

   También es importante, por lo dicho anteriormente que, por supuesto, memoricemos los movimientos a base de la práctica continua, y que el ritmo de dicha práctica sea lento y fluido, lo que, además de beneficiarnos física y mentalmente, nos permite adquirir paciencia, templanza y paz espiritual.

¡FUERA PRISAS!
   Estamos acostumbrados a vivir con prisas y querer resultados de todo “ya mismo”, con lo que nos perdemos muchas cosas de nuestro entorno, no solo físico, sino también emocional y espiritual.
   Ver crecer día a día a nuestros hijos, conocer mejor a las personas que más queremos, e incluso a nosotros mismos, es fruto de vivir la vida con más paciencia y calma, saboreando cada segundo.

   Por cierto, cuídate más a ti mismo, conócete mejor, y quiérete como eres, y mágicamente todo tu entorno se transformará a mejor.

Que tengas una vida feliz y armoniosa.